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Felipe Ángeles, el gran estrega de la Revolución y el 102 Aniversario luctuoso.

Por Ursula Mansur

 Felipe Ángeles, de gran honestidad y lealtad, es un personaje a quien no se le ha dado su merecido lugar en la Historia oficial de México, pero sin su aportación, no se podría entender la Revolución mexicana, sin sus estrategias militares, Pancho Villa, no hubiera ganado la batalla de Zacatecas; batalla decisiva para derrotar al dictador Huerta. La Fundación General Felipe Ángeles realiza un homenaje al gran estratega con diversas actividades culturales, teatro, cuenta cuentos, círculos de lectura y prepara la filmación de una película.

La participación de Felipe Ángeles en la Revolución es contundente y vale la pena rescatar su memoria y difundirla. El gran estratega, llamado el hijo ilustre del estado de Hidalgo (donde es originario) participó con los principales caudillos: Madero, Zapata, Villa, Carranza y su contribución al Movimiento revolucionario fue como mediador, estratega y pensador en sus diferentes etapas ¿Por qué entonces fue borrado injustamente de la Historia oficial? En los estudios de la Revolución mexicana desde la Escuela primaria se mencionan los caudillos, pero no se menciona la gran participación de Felipe Ángeles, ni aparece en la “estampita” de las monografías. Esta injusticia a la memoria del gran estratega de la Revolución se debe a una traición por parte de Venustiano Carranza, llamado el primer jefe de la revolución constitucionalista.

El gran ejemplo de lealtad y honestidad que tuvo Ángeles debería de enseñarse a las nuevas generaciones; atributos que aprendió con su padre, quien también era militar y le dio un gran ejemplo de honradez cuando no quiso cobrar lo que el presidente Benito Juárez le daba como recompensa, respondiendo: “lo hice por la causa”. Ángeles estudió en el Heroico Colegio Militar y egresó en 1892, destacó por sus estudios en matemáticas y artillería; más tarde fue maestro y director. En Estados Unidos aprendió artillería y fue enviado a Francia para supervisar el armamento adquirido por el gobierno de México; fue ascendido a mayor y le fue concedida la legión de honor. Era incorruptible y mostró las injusticias del ejército durante la campaña contra los yaquis; por lo que Porfirio Díaz, para alejarlo, lo envió a Francia en una comisión especial.

Estalla la Revolución y Ángeles fue leal a Francisco I. Madero con quien sostuvo una gran amistad; combatió el levantamiento zapatista, por la inconformidad de la restitución de las tierras, pero fue conciliador, tuvo buen trato con el pueblo y se ganó el respeto de los zapatistas y del mismo Madero, quien apreció su sensibilidad para resolver los conflictos.

Durante La decena trágica y el golpe de Estado que provoca Victoriano Huerta, intuye la traición, sin embargo, el presidente no le otorga el mando a él, tal vez intimidado por el poder que en ese entonces ejercía Huerta en el ejército (ya que él había derrotado a Orozco; y el grado militar de Huerta era superior a Ángeles que era Brigadier). Madero tardó en reaccionar y eso le costó la vida al mandatario, después de haber sido apresado junto con el vicepresidente José María Pino Suárez. A Felipe Ángeles, Huerta decide enviarlo al exilio a Francia; cuando regresa en 1913 se une al ejército constitucionalista de Carranza; decisión difícil para él, porque la lealtad al ejército federal era primordial, pero después de la traición, sabe que la justicia está del lado de la Revolución. Venustiano Carranza ve en Felipe Ángeles, cualidades sobresalientes que le servirán para formar el ejército constitucionalista: su gran nivel de preparación y disciplina, su lealtad y honestidad incorruptible; todos veían en él estas cualidades, que hasta incluso Ángeles, durante su exilio, recibió una carta del expresidente Porfirio Díaz (exiliado en Francia), pidiéndole que intercediera por salvar a la patria y al ejército.

Al regresar a México, Carranza lo nombra secretario de guerra, pero lo ratifica como subsecretario y trata de controlar su participación, debido a las protestas y envidia de otros generales como Álvaro Obregón. Lucha al lado de Pancho Villa con la División del Norte en las batallas de Paredón, San Pedro de las Colonias, Torreón y la de Zacatecas. Fue durante estas batallas cuando Carranza, envidioso de la fama de Villa, quiso quitarle poder y sólo le solicitó un pequeño batallón de la División del Norte porque prefería que fuera Pánfilo Natera quien ganara los méritos del esperado triunfo; entonces Villa renuncia y Ángeles intercede para que no se acepte su renuncia, ambos están de acuerdo en que toda la División del Norte debe de marchar a Zacatecas; es el mismo Felipe Ángeles quien envía el telegrama a Carranza diciéndole que no aceptarían la renuncia ; por lo que el primer jefe no podía tolerar la  supuesta “insubordinación” ; pero la decisión de Ángeles fue acertada ya que en  la batalla de Zacatecas aplicó sus estrategias militares y fue la batalla más perfecta y decisiva que logró derrotar al traidor de Huerta.

Villa y Ángeles hicieron una gran mancuerna, Villa, creyéndose invencible, no obedeció los consejos de Ángeles, de esperar a que las fuerzas de Obregón avanzaran a su propio territorio, en lugar de que lo atacara en el sur; y eso le costó a Villa, la derrota.

Al declararse el triunfo de Carranza, Felipe Ángeles se refugió con su familia en Estados Unidos donde participó en la Alianza Liberal Mexicana, fue una etapa donde se desarrolló más como pensador y filósofo, se declaró partidario del socialismo y del marxismo; en su Manifiesto al pueblo, se opuso a la Constitución de 1917, declarando que era más adecuada la Constitución de 1857. Regresó al país en 1918 con la idea de unificar a los villistas y con la preocupación de que México no perdiera soberanía ante los Estados Unidos, fracasó en su intento; fue aprehendido y juzgado en un consejo de guerra, paradójicamente tildado de traidor, por haberse sumado a las fuerzas villistas. Él sabía que el juicio era ilegal y que todo era un ardid de Carranza; durante su juicio aportó las mejores reflexiones filosóficas de su concepto de Revolución y aceptó su sentencia de muerte sin temor, aquel 26 de noviembre del 1919, día en que fue fusilado; cuando le preguntaron, si quería un cura para confesarse, declaró que más que un cura, ahí debería de estar un filósofo, argumentando : para que estudiara a un hombre que amando tanto la vida no tenía miedo a la muerte y proclamó la célebre frase: Mi muerte hará más bien a la causa democrática que todas las gestiones de mi vida. La sangre de los mártires fecundiza las buenas causas. Escribió una carta para su esposa Clara Krause que lo esperaba en Estados Unidos y ella, enferma, al borde de la muerte, también le envió una carta que él nunca recibió. Además de su injusto fusilamiento, tildado de traidor, quien fuera la persona más leal a la causa; es injusto su olvido en la Historia, borrado por el primer jefe, Carranza y el gran caudillo, Álvaro Obregón , quien se encargó de crear las primeras instituciones después del Movimiento armado , así como  su sucesor, Elías Calles; intentando reducir a la sombra  la aportación de Ángeles y la División del norte, por el rencor que sentía hacía Villa ( de haber perdido el brazo en la batalla contra él)  y por la envidia de ver  el gran afecto que recibían Ángeles y Villa del propio pueblo y la fama que Villa tenía en el cine.

La Vida de Felipe Ángeles y su aportación a la Revolución mexicana es de suma importancia y merece rescatarse y darle su importancia en la Historia de México, ya que es un personaje digno de recordar a través de la Literatura, el teatro y el cine; como se ha visto en algunos libros: La Revolución interrumpida de Adolfo Gilly, la obra de teatro de Elena Garro,  la novela Cartucho de Nelly Campobello,y ahora pretende llevarse a la pantalla grande, gracias al esfuerzo de la Fundación  General Felipe Ángeles. Su valentía es cantada en el corrido: “Ángeles era valiente y de un valor sin segundo que bien se podía decir que no había otro en el mundo”.

Ursula Mansur es actriz y guionista de Cine Leyenda, autora de Teresita Urrea, la revolucionaria del norte y del libro La reina Calafia y el origen de la palabra California